“¡La causa del 60 % de los accidentes mortales en las obras procede de decisiones adoptadas antes del comienzo de los trabajos!”.
Planificación: el 35% de los accidentes mortales se deben a caídas con desnivel. Así pues, puede reducirse este porcentaje planificando mejor la obra arquitectónica, la organización del equipo, la elección de materiales y la definición de los puestos de trabajo.
Organización: el 28% de los accidentes mortales tienen su origen en la ejecución de actividades simultáneas pero incompatibles. Por consiguiente, la planificación debe:
1.- Tener en cuenta estas incompatibilidades (no realizar soldaduras en el mismo local en el que el pintor está utilizando productos volátiles);
2.- Imponer límites en la carga de trabajo de los obreros (una tasa de ocupación elevada aumenta el riesgo de accidente).
Ejecución: El 37% de los accidentes mortales son imputables a los riesgos derivados de la escasa formación, del incumplimiento de las reglamentaciones, de las condiciones de trabajo de las empresas (trabajo a destajo, presión de la jerarquía, incumplimiento de las normas, limitaciones de tiempo, circulación, etc.)
Por último también se decía que “¡Dos de cada tres accidentes ya están «predeterminados» antes del comienzo de la obra!”
De todo esto se deduce que la mayor parte de las causas de los accidentes en una obra son factores o situaciones de riesgo que no habían sido estudiados y eliminados antes de que sucediera el hecho no deseado que es el accidente.
Existen riesgos previsibles, que aparecerán probablemente durante la ejecución de la obra, y contra ellos es posible adoptar medidas preventivas apropiadas en la fase de estudio del proyecto. Si se espera a que aparezcan los riesgos en la obra, sólo se podrán aplicar medidas preventivas añadidas, mucho más costosas que las medidas preventivas integradas que generalmente se determinan durante la fase de estudio del proyecto.
Así pues, debemos planificar la prevención, procediendo al análisis de los riesgos que conlleva la realización de la obra, interviniendo prioritariamente en las siguientes etapas (FACTS 55, 2004):
1.- la fase de preparación de proyecto;
2.- la fase de ejecución;
3.-la fase de post-construcción (mantenimiento).
INTERVENCIÓN EN LA FASE DE PREPARACIÓN DEL PROYECTO
Integrar la prevención de los riesgos para la salud y la seguridad en el proceso general de toma de decisiones que rige el acto de construir supone, sin duda, un coste adicional (más tiempo de preparación). Ahora bien, esta integración permite reducir las fuentes de error potenciales en el momento más adecuado, sin dejar que éstas provoquen el efecto “bola de nieve”, tan bien conocido por los responsables de la obra y por los clientes. Un riesgo no detectado a tiempo origina un coste más importante que su coste de prevención (LORENT, 1993).
La propiedad
Un buen nivel de seguridad y salud en un proyecto de construcción empieza por las decisiones que toma la propiedad que encarga la obra. Es en esta fase donde se establece el clima de seguridad y salud de un proyecto. En el momento de seleccionar a los contratistas y a otros prestadores de servicios es de capital importancia asegurarse de que puedan cumplir competentemente con la ejecución de la obra, incluyendo la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo.
Planificación
Ha de otorgarse un margen de tiempo suficiente al proceso de planificación. El Arquitecto, el Arquitecto Técnico o Aparejador, el Coordinador para la Seguridad y Salud y el contratista deben ser designados lo antes posible. De este modo será posible discutir el diseño del proyecto y asegurarse de que el pliego de condiciones y el programa de trabajo para el proyecto presentan, en función de las circunstancias, los menores riesgos para la salud y la seguridad. Debe considerarse la forma en que se va a ejecutar el diseño. Siempre que sea posible se eliminarán los riesgos y se reducirán todos aquellos riesgos que no puedan eliminarse. Ha de facilitarse información sobre los riesgos residuales en caso de que sean significativos.
Llegados a este punto, y visto todo lo anterior, expongo dos medidas que podrían ser de ayuda en la fase se preparación del proyecto:
1.- Obligatoriedad de la designación del Coordinador en materia se seguridad y salud durante la elaboración del proyecto de obra en todas las obras de construcción.
El RD 1627/1997, en su art. 2, punto e), lo define como el técnico competente designado por el promotor para coordinar, durante la fase de proyecto de obra, la aplicación de los principios generales aplicables al proyecto, a saber, los establecidos en el art. 15 de la LPRL:
a) Evitar los riesgos.
b) Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
c) Combatir los riesgos en su origen.
d) Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular, a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.
e) Tener en cuenta la evolución de la técnica.
f) Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
g) Planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo.
h) Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
i) Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.
Estos principios deberán ser tomados en consideración por el proyectista en las fases de concepción, estudio y elaboración del proyecto de obra y en particular:
a) Al tomar las decisiones constructivas, técnicas y de organización con el fin de planificar los distintos trabajos o fases de trabajo que se desarrollarán simultánea o sucesivamente.
b) Al estimar la duración requerida para la ejecución de estos distintos trabajos o fases del trabajo.
Contraviniendo gravemente el espíritu de la Directiva 92/57/CEE, el RD 1627/1997 establece que, sólo cuando intervengan en la elaboración del proyecto varios proyectistas, el promotor está obligado a designar un coordinador de seguridad y salud durante la elaboración del proyecto. Tal figura debiera requerirse siempre que durante la ejecución de la obra pueda preverse la intervención de más de una empresa (ANDUIZA R, RODRÍGUEZ FA, ROSEL, L. 2004).
Recordemos que “¡La causa del 60 % de los accidentes mortales en las obras procede de decisiones adoptadas antes del comienzo de los trabajos!”. Solamente por este motivo, creo que se justifica la designación obligatoria de un coordinador en materia se seguridad y salud durante la elaboración del proyecto de obra en todas las obras de construcción.
2.- Mejora del estudio de seguridad y salud o del estudio básico de seguridad y salud en las obras, así como de sus correspondientes planes de seguridad y salud
Los contenidos mínimos son los establecidos en el art. 5º del RD 1627/1997, para los estudios de seguridad y salud, en el art. 6º, para los estudios básicos de seguridad y salud y, en el art. 7º, para los planes de seguridad y salud en el trabajo.
Sin ánimo de crear polémica, creo que en la actualidad, estos documentos (estudio, estudio básico y plan de seguridad) no se ajustan, ni en lo más remoto, al contenido mínimo obligatorio establecido en el RD 1627/1997. Asimismo, su elaboración se considera como algo administrativo, poco útil y con objeto de tener estos documentos en la caseta de obra, en el mejor de los casos, por si el inspector de trabajo los solicita.
No es momento de criticar su redacción, mediante modelos, programas informáticos, etc., pero creo que es una pena que estos documentos, con la importancia y la naturaleza preventiva que tienen (PREVEER ANTES DE QUE LAS COSAS SUCEDAN), no sean realizados con el mismo empeño y profesionalidad que los distintos documentos que incorporan el proyecto de ejecución de una obra.
Asimismo, debemos pararnos y pensar de que estamos hablando: hablamos de de evitar accidentes mortales y graves a trabajadores, no de ladrillos ni de bovedillas.
Creo que nos hemos vuelto cómodos, cada vez nos cuesta mas reflexionar, estudiar. Pretendemos que con un buen programa informático para la realización de estudios y planes de seguridad lo tenemos todo controlado, nos sentimos seguros, ¿cómo se va a equivocar el programa?, que trabaje él; si algo falla, le echamos la culpa al programa, no era lo bastante bueno. Necesitamos auto convencernos que lo tenemos todo bajo control, creándonos así una falsa seguridad.
Debemos cambiar el modo de pensar y de operar en la realización de los estudios, estudios básicos y planes de seguridad en las obras de construcción: PREVEAMOS
El estudio de seguridad o estudio básico de seguridad debe confeccionarse durante el proceso de redacción del proyecto de ejecución y no una vez finalizado éste (cerrado e inaccesible). Con este fin se debe tener una estrecha cooperación, comunicación y coordinación tanto con el promotor (memoria de calidades) como con el proyectista (memoria, pliego de condiciones, mediciones y presupuestos, planos) durante la realización del proyecto.
También nos puede ayudar para la redacción del ES/EBS/PS, la experiencia personal, las conclusiones de investigaciones de accidentes, el feed-back con trabajadores, empresas y técnicos, bibliografía técnica de PRL en construcción, así como los modelos y programas informáticos que nos puedan guiar en la redacción de estos documentos.
El punto clave es no caer en la estandarización: ninguna obra es igual, por lo que ningún estudio, estudio básico o plan de seguridad puede ser igual. Hay que ir al lugar objeto del proyecto (solar, edificación ya existente, obra) para recabar la información necesaria para la realización de los documentos, así como comunicarnos, cuantas veces haga falta, con el proyectista, promotor, constructor, coordinador, etc., para una mejor concreción y definición de nuestro proyecto.
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